27 de septiembre 2016: “Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén” (Lc 9,51-56)

Padre bueno,
a Jerusalén se va a dar testimonio
de que se puede vivir en ti y ser feliz,
de que se puede ser feliz sirviendo a los hermanos,
de que sirviendo uno se hace pequeño
y en esa pequeñez se hace grande,
de que ser grande no es ser el primero,
ni el que manda, ni el que lidera a costa de lo que sea
sino que en la entrega está su autoridad,
de que la autoridad no la da el levantar más la voz
o el cobrar más que otros,
sino el sabernos enviados,
de que ser enviados es un don y una responsabilidad,
de que la responsabilidad es siempre compartida con los hermanos,
de que los hermanos lo son
en toda circunstancia, lugar y condición,
de que las condiciones para seguir a Jesús
no han cambiado desde el inicio…

Padre bueno,
a Jerusalén se va guiados por tu Espíritu,
acompañados por tu fuerza,
certeros en la esperanza,
alegres y apasionados en la entrega.
Llévanos a Jerusalén.
Acompaña nuestro caminar.
Fortalece nuestra fe.
Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias