28 de enero – “Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”(Mc 3,31-35)

Cumplir tu voluntad, ¡eso quisiera!
Cumplir tu voluntad, ¡total nada!

Que lo deje todo y te siga,
que ponga la mano al arado y no mire nunca atrás,
que perdone setenta veces siete,
que no juzgue, ni mienta, ni engañe, ni desee lo ajeno,
cumplir tu voluntad, ¡eso quisiera!

Que ame al enemigo,
que siempre ponga, tras un golpe, la otra mejilla,
que vea bienaventuranza donde aparentemente sólo se ve desgracia.
Que construya todo sobre roca,
a pesar de las prisas, de los horarios, de los rendimientos e intereses inmediatos,
cumplir tu voluntad, ¡eso quisiera!

Que sea bueno y ame la belleza
aún donde es casi imposible distinguirla.
Que me descentre, que me abaje, que sirva,
que sea gratuito, que mire siempre con cariño,
que acoja sin hacer preguntas,
que me desapropie de casi todo,
que viva la perfecta alegría,
que mi vida sea oración y mi oración un compromiso en la acción,
cumplir tu voluntad, ¡eso quisiera!

Que me comprometa por la justicia,
que vea en los más pobres tu rostro,
que dé de lo mío y no de lo que me sobra o ya no me sirve,
que invierta mi tiempo en los demás,
que persiga sueños,
que crea en la utopía a pesar de tanta distopía,
que sea buen samaritano,
que viva con sobriedad,
que no anhele otra cosa más que cumplir tu voluntad, ¡eso quisiera!
Así sea

oscaralonsopeno©oracionesdiarias