28 de noviembre: “El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán” (Lc 21,29-33)

Señor, como se suele decir,
a buen entendedor pocas palabras bastan:
todo pasará, nos dices hoy, pero tus palabras permanecerán.
Me pongo a pensar y realmente todo
cuanto vemos y tenemos cambia, se transforma,
muere, se rompe, queda obsoleto, se estropea,
se deforma, se convierte en objeto de museo…
pero tus palabras no pasan, ni quedan estériles,
ni pierden su fuerza, ni dejan de ser claras,
ni pierden su actualidad, ni son parte de una moda,
ni tienen vocación de propaganda electoral…
tus palabras no pasarán.

Señor, tus palabras nos dicen que perdonemos mucho, siempre, a todos.
Tus palabras nos invitan a caminar,
a no detenernos cuando el cansancio y las dificultades acechen.
Tus palabras nos exhortan a amar sin medida,
también a nuestros enemigos y al prójimo como a nosotros mismos.
Tus palabras nos recuerdan que el Reino de Dios
está en medio de nosotros, que ya está en marcha,
que se parece a muchas cosas cotidianas que van creciendo
y enamorando el corazón del que se sabe verdaderamente amado.
Tus palabras nos comprometen a ser personas de verdad, justicia y compromiso.
Tus palabras nos recuerdan que los últimos serán los primeros
aunque aquí pocos así lo crean.
Tus palabras hablan de vida verdadera, de resurrección,
de cielo nuevo y tierra nueva, del cese total de sufrimiento,
de dolor y de llanto… pero pasando por la cruz, por el sacrificio,
por la donación total de uno mismo.
Tus palabras esbozan el servicio
como actitud libre y liberadora,
como verdadera expresión del amor más sincero.
Tus palabras susurran al oído
que debemos estar atentos, vigilantes,
preparados porque toda nuestra vida te pertenece
y en ti somos, nos movemos y existimos.

Señor, sabemos que tus palabras no pasarán:
haz que nosotros no pasemos de tus palabras,
las hagamos nuestras y vivamos desde ellas. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias