28 de octubre 2016: “Y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba” (Lc 6,12-19)

Señor Jesús,
si tú puedes,
si es verdad que curas al que tocas,
si es cierto que de ti sale una fuerza que todo lo transforma, si tu cercanía libera, revierte,
reconduce, restituye y resucita
¡Sánanos, Señor!

De nuestras aburridas discusiones, sánanos Señor.
De nuestras cargas inútiles, sánanos Señor.
De nuestra indiferencia deshumanizante, sánanos Señor.
De nuestra apatía y distancia con los demás, sánanos Señor.

De nuestra mirada corta y descentrada, sánanos Señor.
De nuestra incapacidad para ser sal y luz, sánanos Señor.
De nuestra sed de ser el centro, sánanos Señor.
De nuestra capacidad de sacar de quicio al otro, sánanos Señor.

De nuestra impaciencia, sánanos Señor.
De nuestra excesiva necesidad de hacer cosas, sánanos Señor.
De nuestras faltas, errores y pecados, sánanos Señor.
De nuestras limitaciones e imperfecciones, sánanos Señor.

De nuestra falta de fe, sánanos Señor.
De nuestra falta de esperanza, sánanos Señor.
De nuestra falta de caridad para con los demás, sánanos Señor.
De nuestro orgullo, de nuestra falta de humildad, de nuestra altanería, sánanos Señor.

De nuestro deseo irrefrenable de tener todo atado y bien atado, sánanos Señor.
De nuestra capacidad para el juicio rápido y la murmuración, sánanos Señor.
De nuestra envidia, de nuestro modo indecente de usar y tirar las cosas, sánanos Señor.
De nuestra capacidad para etiquetar y agrupar a los otros, sánanos Señor.

De nuestro vacío interior, sánanos Señor.
De nuestra pereza para hacer oración, sánanos Señor.
De nuestra ceguera para verte y amarte en los otros, sánanos Señor.

Señor, sana todo cuanto necesita
tu compasión y misericordia.
Así te lo pedimos.
Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias