28 de septiembre 2016: “Te seguiré, Señor. Pero déjame primero…” (Lc 9,57-62)

Así es la vida, Señor, así es la vida.
Así es mi vida.
En un arranque de entusiasmo,
ilusionado, convencido de que no hay nada mejor,
¡tantas veces te digo eso de “te seguiré”!
Pero el día a día,
el cansancio de las tareas y las preocupaciones,
mi flaqueza personal y alguna que otra tentación
a veces me superan y acaban ahogando
ese primer movimiento,
esa primera respuesta espontánea y sincera
de seguirte adonde tú vayas.

Y tú, Señor, que conoces bien lo que pienso y lo que siento,
lo que sueño y lo que guardo en lo más profundo del corazón,
lo que amo y lo que me es del todo ajeno,
sigues empeñado, un día más,
en hacerte el encontradizo,
en ponerte a mi lado, en mirarme a los ojos,
en decirme con cariño “ven y sígueme”.

Me pregunto, Señor,
qué verás en mí para seguir invitándome
a construir Reino, a anunciar tu Palabra,
a bendecir a los hermanos,
a comprometerme por la justicia,
a hacer silencio para encontrarte y encontrarme,
a ser discípulo tuyo.

Sólo puedo decirte, Señor, una vez más,
que quiero seguirte.
Que me des la fuerza, la fe y la fidelidad necesarias
para no decepcionarte
y para no pensar que no puedo hacerlo.
Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias