29 de enero – “Salió un sembrador a sembrar” (Mc 4,1-20)

Cada mañana, Señor, sé que sales a sembrar.
Tomas sobre ti infinidad de semillas y repartes sin medida.

Cada mañana, Señor,
sé que me invitas a ser terreno fértil,
a ser tierra buena en la que tu semilla caiga,
se rompa, eche raíces y germine de manera admirable.

Cada mañana, Señor, me pregunto: ¿Y qué terreno soy yo?
¿Soy de aquel a “lo largo del camino,
soy terreno pedregoso o soy terreno lleno de abrojos?
Me reconozco, Señor, en todos ellos.

A veces tu Palabra llega a mí
pero el ritmo frenético que llevo
no me permite ni tan siquiera dedicarte un minuto
¡tengo tanto que hacer y tan poco tiempo para todo!

A veces tu Palabra cae en mí y la recibo con alegría,
pero como ando tan liado no dejo tiempo
a que eche raíces en mi corazón
y acabo por acallarla con mis palabras,
mis discursos y mi inmediatez.

A veces siento que tu Palabra
no responde a mis necesidades,
a mis exigencias, a mis propósitos y planes,
y entonces la mínima preocupación
es mucho más poderosa que lo que tú quieres decirme
y termino ensordecido por mí mismo,
por mis cosas y por todo aquello que me hace, en el fondo, estéril.

Pero a veces, Señor, hago un espacio en mi jornada,
escucho tu palabra, la acojo con humildad
y noto cómo da fruto abundante.

Hoy quiero que así sea,
que me hables, que yo te escuche
y que deje que eche raíces en mí.
Que me conviertas, que me envíes
y que mi vida sea testimonio de tu Palabra,
convencido de corazón de que la última palabra la tiene tu Palabra. Así sea

oscaralonsopeno©oracionesdiariasfec