3 de abril de 2017: “Anda, y en adelante no peques más” (Jn 8,1-11)

Contigo, Señor Jesús,
yo no tengo necesidad de presentarme.
Tú ya sabes todo de mí.
Ninguno de mis pensamientos está escondido ante ti,
ninguno de mis deseos, ninguno de mis sueños.
Tú sabes cómo me llamo y me llamas por mi nombre.
Me llamas de tú y yo hago lo mismo: ¡No somos extraños!

Pero una cosa que no lograré jamás entender es ésta:
¿Cómo has hecho para enamorarte tanto de mí?
Sobre tus espaldas has cargado mis pecados,
mis debilidades, mis miedos, mis cruces…
y has hecho mi camino, mi carga y mi corazón más ligeros.

Señor Jesús, también ahora lo estás haciendo, lo siento,
y por eso no tengo necesidad de hablarte hoy
de todos los detalles claros y oscuros de mi vida.

Gracias porque no me dejas vagar solo por el mundo;
gracias por la Iglesia que me acoge y me habla de ti,
gracias porque, cada vez, con tu amor, me enseñas a amar
y gracias porque cada día me dices
“anda, y en adelante no peques más”.

Pero no quiero amarte solo.
Por eso, hoy te presento todo el mundo.
Que mi testimonio de fe invite a otros a buscarte
y que el camino que yo recorro contigo,
lleno de traspiés, no sea nunca solitario.
Es verdad, alguna vez me detengo también yo.
Entonces, cuando esté cansado, te pido,
ven tú y llévame sobre tus espaldas:
yo intentaré no ser demasiado pesado.
Así sea

 

oscar.alonso © oracionesdiarias