3 de febrero – “«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa»” (Mc 6,1-6)

Señor Jesús,
¡cuánto me gustaría a mí ser profeta!
Profeta de la alegría, de las posibilidades,
de los horizontes compartidos,
de las buenas noticias,
de la fraternidad que aúna,
de la paz que rejuvenece todo cuanto toca,
de la misericordia que levanta al que cae
y perdona al que yerra.

Señor Jesús, necesitamos profetas.
Profetas libres, sobrios, realistas,
enviados, testigos, espirituales,
trabajadores, cariñosos, con encanto.

Señor Jesús,
necesitamos profetas en nuestra tierra,
allí donde la profecía es más difícil proclamarla
porque pone rostro al egoísmo,
porque denuncia la injusticia,
señala desigualdades,
saca los colores al que vive maquinando deshumanidad…
anuncia el reino y sus condiciones.

Señor Jesús, hazme, haznos profetas.
Haznos más tuyos, más de tu reino.
Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias