3 de junio – “Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo” (Jn 17,1-11a)


Señor,
para mí la vida eterna
es el abrazo y el cariño infinito de mamá,
los consejos, la presencia y el tesón de mi padre,
el sentirme hermano y hermanado,
el saberme siempre en camino,
el alegrarme por la alegría de los otros,
el ver que el que se cae aprende a levantarse e incluso a no caerse más…

Señor,
para mí la vida eterna
es ver y hacer felices a los demás,
es saberme comprendido, aceptado y querido
pese a mis errores y manías,
es sentirme profunda y verdaderamente solidario con la vida de otros,
es ver en cada acontecimiento una señal tuya
y en cada persona una promesa.

Señor,
para mí la vida eterna
es que te conozcan a ti y a tu Hijo
y que se sientan, como así yo lo siento,
amados incondicionalmente,
enviados por doquier,
agraciados con el don de la fe,
alegres en la esperanza
y comprometidos en la caridad.

Señor,
ésta es la vida eterna:
que nadie quede sin conocerte,
sin la posibilidad de amarte,
sin el gozo de seguirte. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias