30 de septiembre – “Te seguiré adonde vayas, pero déjame primero…” (Lc 9,57-62)

Te seguiré,
a pesar de mis inconsistencias,
de mis limitaciones, de mis constantes achaques,
de mis interminables excusas
y razones razonadas para no hacerlo.

Te seguiré,
a sabiendas de que es un camino no apto para impacientes,
ni para exaltados, ni para puristas,
ni para rencorosos, ni para desesperanzados.

Te seguiré,
con la firme intención de que seas tú
el que me ponga en camino,
el que me lleve de la mano,
el que me sugiera de mil modos cuál es tu voluntad,
cuál es el proyecto que tienes pensado para mí.

Te seguiré a contracorriente,
desafiando mis propias fuerzas,
afrontando la incomprensión de aquellos,
la risa burlona de esto
y la mueca condescendiente de los otros.

Te seguiré para poder encontrarme,
para poder reconocerme ante ti como el que soy,
para poder decir que sé lo que es ser feliz,
para experimentar en mí mismo qué se siente
cuando uno ama más a los demás que a uno mismo,
porque a mí me amas tú sin condiciones.

Te seguiré a cambio de nada,
sin condiciones, sin clausulas,
sin tiempo, sin peros,
sin más motivo que tú y tu Reino.
Te seguiré. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias