30 de septiembre – “Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén” (Lc 9,51-56)


Señor, ir hacia Jerusalén
significa ir en serio,
significa no echar la mirada atrás,
significa tener claro que el proyecto del Reino merece la pena,
significa que tu confianza en el Padre es total,
sin fisuras, sin reservados, sin interpretaciones… en el amor.

Señor, ir hacia Jerusalén
es ir de cara,
practicar la justicia que dignifica,
desapropiarse de todo lo superfluo para quedarse solo con lo mejor,
mirar al futuro con esperanza cierta,
decir la verdad que hace libres,
conjugar sin condiciones
los verbos acoger, escuchar, restituir y acompañar.

Señor, ir hacia Jerusalén
es no tener miedo al miedo,
es ser subversivos,
es vivir apasionados,
es enfrentarse a las mentiras, a las infamias, a las omisiones,
a la masa engañada y dirigida,
a la condena más injusta fruto de un lavado de manos…
es vivir con gozo la utopía de un mundo mejor para todos.

Señor,
haz que te acompañemos en tu camino a Jerusalén.
Danos una fe recta, una caridad perfecta,
una esperanza cierta y una humildad profunda
para ser tus compañeros camino de la cruz,
camino del misterio de tu vida y de la nuestra. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias