4 de abril – “A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz” (Jn 7,1-2.10.25-30)

A ti te conocemos, Señor:
en casa nos hablaron de ti,
en el colegio nos hablaron de ti,
en la catequesis nos hablaron de ti,
en las noticias a veces hablan de ti,
algunos personajes públicos a veces te citan o citan tus palabras,
muchas personas, muchos templos
y algunas calles llevan tu nombre… a ti te conocemos, Señor.

A ti te conocemos, Señor,
porque hay mucha gente que vive desde ti,
porque hay muchas personas que te siguen,
que quieren vivir como tú, que son lo que son por ti,
que dedican su vida entera a hablar de ti desde su vida,
porque hay muchas instituciones
que cumplen con la misión que de ti asumieron,
porque hay ¡tantos signos de que tu proyecto
no ha caído en el olvido y sigue siendo tan actual!

A ti te conocemos, Señor,
aunque deberíamos conocerte más,
ahondar siempre más en nuestra relación contigo,
en tu amistad para con nosotros,
en este regalo que es tener fe en ti.

Haz que no nos olvidemos que vienes del Padre,
que cumples también tú su voluntad,
que somos hijos en el Hijo, pero hijos,
que no somos discípulos tuyos porque queremos
sino porque nos elegiste, nos llamaste
y nos acompañas porque el Padre te envió
y por él conocemos que tú eres la Verdad, el Camino y la Vida verdaderas.

A ti te conocemos, Señor,
haz que conozcamos por ti al Padre que te envía. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias