4 de febrero – “Ellos salieron a predicar la conversión, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban” (Mc 6,7-13)

Señor Jesús, hoy como entonces,
nos llamas a nosotros por nuestro nombre,
nos convocas y nos envías al mundo para que seamos sal y luz,
ungüento que bendice, manos abiertas para acoger,
pies calzados con sandalias,
sin demasiados achiperres para el camino…
porque tu amor cubre todo lo demás.

Señor Jesús,
haz que mi vida sea predicación,
que mis gestos, palabras y acciones hablen de ti,
que mi modo de vivir hable
de un corazón enamorado, apasionado, entregado.

Señor Jesús,
que unja con el aceite de la atención,
de la escucha, de la palabra justa,
del abrazo sincero a todo aquel que lo necesita
y que a mi paso, que no es más que tu paso en mí,
los demás queden sanados,
dignificados, restituidos, humanizados.

Señor Jesús,
aquí me tienes como aquellos Doce.
Cuenta conmigo.
Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias