4 de marzo – “El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor” (Mt 20,17-28)

Señor, en este mundo nuestro
en el que quien no tiene no existe,
en el que no manda no es nadie,
en el que no va a la última es ignorado,
en el que quien hace las cosas gratuitamente es tildado de idiota,
en el que quien perdona es etiquetado de pobrecito
y el que confía es tenido como ingenuo…

Señor, en este mundo nuestro
en el que vamos con gafas de sol en plena noche,
en el que la gente hace lo que sea
por tener el último modelo de lo que sea,
en el que servir suena a cosa de esclavos,
en el que en todos los ámbitos hay hombres y mujeres
cuya única vocación parece ser trepar
y llegar a lo más alto usando los medios más inhumanos para ello…

Señor, en este mundo nuestro
en el que nadie quiere ser pequeño, ni débil,
ni último, ni servidor, ni poco, ni dependiente, ni desprendido…
nada que suene a frágil y necesitado de salvación,
en este mundo vivo yo.
Pero yo no quiero ser como muchos,
quiero ser como tú quieres.

Quiero ser grande, el primero, el mejor en servir a los demás.
Quiero saber más para servir mejor.
Quiero ser el más ligero de equipaje,
el más desprendido de las cosas,
el más dispuesto, el más cercano a los alejados,
el más próximo al prójimo,
el más sencillo en un mundo repleto de complicaciones.

Señor, aquí me tienes, acompáñame,
hazme un servidor con entrañas,
con sentido del humor, con alegría. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias