4 de mayo – “El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho” (Jn 14,21-26)

Padre Bueno,
envíanos ese Espíritu tuyo
que renueva todo lo que toca,
que es luz para nosotros y fuente del mayor consuelo,
que es descanso para nuestras fatigas y esfuerzos,
que es tregua en el trabajo nuestro de cada día
y brisa cuando estamos sin aliento.

Padre Bueno,
envíanos ese Espíritu tuyo
que es gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos,
verdadera alegría y paz interior,
sensibilidad despierta
y familiaridad compartida.

Padre Bueno,
envíanos ese Espíritu tuyo
que descubre nuestros vacíos
y que nos recuerda constantemente
que si tú no estás en nuestra vida, vida vacía es,
que pone nombre a nuestros pecados
y que nos recuerda insistentemente que sin ti
ese pecado se convierte en enemigo de lo propio y de lo ajeno.

Padre Bueno,
envíanos ese Espíritu tuyo
que riega la tierra en sequía,
que sana el corazón enfermo,
que lava toda mancha,
que infunde calor y ternura en el hielo,
que doma el espíritu indómito,
que guía al que tuerce el sendero.

Padre Bueno,
envíanos ese Espíritu tuyo
que nos lo enseñe todo
y nos vaya recordando todo cuanto Jesús
nos ha dejado dicho para que nuestra vida
y la vida de los otros sea siempre más VIDA. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias