4 de noviembre – “Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente. Pero ellos se excusaron uno tras otro” (Lc 14,15-24)

Señor: tú eres un Dios que invitas,
que convocas, que llamas, que congregas,
que preparas fiesta para nosotros.
Tú eres un Dios al que le gusta vernos unidos,
reunidos en torno a una mesa,
compartiendo vida y milagros,
sonrisas y proyectos.
Tú eres un Dios al que le gusta lo comunitario,
le agrada sobremanera lo fraterno
y gustas lo familiar y cercano, lo casero y cotidiano.

Señor, nosotros sabemos que eres así.
Pero ¡son tantas las cosas que llevamos entre manos!
¡Tantas las urgencias a las que salir al paso!
¡Tantos los temas importantes que se convierten en lo único!
¡Son tantas las excusas que ponemos cada día
para no asistir al banquete que preparas para nosotros!
Todo nos es bueno para excusarnos:
nuestra edad, nuestra falta de tiempo,
nuestra escasa preparación, nuestras debilidades y flaquezas,
nuestras opciones, nuestras familias,
nuestras muchas responsabilidades y tareas,
nuestros proyectos, nuestras manías, nuestros miedos…

Señor, hoy te pedimos que seamos sensibles a tu invitación,
que nos sintamos verdaderamente invitados por ti
al banquete de la vida y que no nos excusemos,
que estemos dispuestos a decirte
sí quiero, sí puedo, sí me apunto a tu fiesta.
Libéranos de las excusas que nos empobrecen
y nos convierten en personas siempre amparadas
en su propia comodidad y seguridad.
Al banquete que das hoy,
regalándonos este nuevo día,
nos apuntamos.
Resérvanos un sitio. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias