11 de septiembre: “Jesús pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce y los nombró apóstoles” (Lc 6,12-19)

Señor Jesús,
nos gustaría tanto ser como tú, actuar como tú,
decidir como tú… orar como tú.
Antes de acometer las cosas más importantes,
siempre te retirabas a orar,
necesitado de ese espacio de complicidad, de abandono,
de buscar la voluntad del Padre.
¡Ojalá nosotros hiciéramos eso mismo!
Contar contigo para todo,
especialmente cuando debemos tomar decisiones, escoger y nombrar a otros.

Por eso hoy, Señor Jesús,
te pedimos que nos enseñes a orar,
a orar con limpio corazón,
abandonándonos en tus manos,
buscando tu presencia y permaneciendo en ella,
sabiéndonos pequeños, pero preciosos en ti,
buscando tu voluntad,
sabiéndonos únicos y amados sin medida.

Señor Jesús, enséñanos a orar,
a dedicar tiempo a lo importante,
a hacer un hueco en nuestra jornada para ti y para la relación contigo,
pedirte, agradecerte, preguntarte,
silenciarnos, cantar, alabar…,
orar cuando nos va bien
y cuando vivimos ensombrecidos por nuestros miedos,
por nuestros pecados y por nuestras incoherencias,
orar en medio de nuestros desiertos
y cuando estamos sumergidos en tus aguas
orar por los demás, por todos los demás,
de modo especial por los últimos.

Señor Jesús,
orar y salir a la calle a vivir tu proyecto
como escogidos y enviados.
Así te lo pedimos. Así sea

Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC

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