5 de marzo – “Cuando hagáis limosna, cuando recéis, cuando ayunéis… todo ello quede en lo secreto, y vuestro Padre que está en lo escondido, lo recompensará” (Mc 6,1-6.16-18)

Señor de la vida,
comienza la Cuaresma,
comienza este tiempo increíble lleno de oportunidades
para buscarme y buscarte,
para encontrarte y encontrarme,
para revisar en profundidad dónde estoy,
dónde voy y dónde quieres que vaya.

Señor de la vida,
comienza la Cuaresma,
comienza un tiempo de preparación,
de discernimiento,
de soñar esperanzas,
de recuperar utopías,
de tomar conciencia de que la sombra es posible porque hay luz,
de que nuestro pecado no es mas que esa sombra
y que tu luz está siempre ahí,
no sin combate, no sin examen de conciencia,
no sin luchar conmigo mismo
y con todo aquello que intenta atarme, atraparme y hacerme esclavo.

Señor de la vida,
comienza la Cuaresma,
comienza un tiempo precioso para practicar la oración que hace crecer,
que nos une siempre más a ti y a los otros,
que nos predispone a conocer cuál es tu voluntad para con nosotros.
Un tiempo intenso para practicar la solidaridad que dignifica,
que nos vertebra y que nos hace verdaderas hijas e hijos tuyos.
Un tiempo para ayunar de tanta falsa necesidad,
de tanta conexión que nos hace tan individualistas en el fondo,
de tantas cosas superfluas que nos olvidan
que debemos vivir sobria y austeramente en tiempos difíciles como estos.

Señor de la vida, comienza la Cuaresma, comienzo la Cuaresma.
Estate cerca, háblame, perdóname, prepárame para la alegría y dame fe y fortaleza para asumir y aceptar la cruz, las cruces, que las hay. Feliz Cuaresma Señor.

oscar.alonso©oracionesdiarias