5 de noviembre – “Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta…” (Lc 15,1-10)

¡Conviérteme, Señor!
Cambia de raíz mis rutinas,
mis manías, mis comodidades, mi aburguesamiento,
mi “yo ya sé lo que tengo que hacer”,
mi “métete en tus asuntos y a mí déjame en paz”.

¡Conviérteme, Señor!
Transforma mis incoherencias,
mi falta de autenticidad,
mi desidia ante lo que cuesta,
mi indiferencia ante la alegría y el sufrimiento de los otros,
mi desencanto y mis protestas,
mi juicio rápido y sin misericordia.

¡Conviérteme, Señor!
Hazme nuevo.
Renueva lo más profundo de mi corazón
y también la cáscara detrás de la que me escondo tan a menudo.
Dame la vuelta, tambalea mi bienestar…
y entonces, sólo entonces,
habrá más alegría. Así sea

div align=”right”>oscar.alonso©oracionesdiarias