5 de noviembre – “Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío” (Lc 14,25-33)

Señor, a veces tus palabras ¡son tan fuertes!
¡Me desconciertan y tambalean tanto!
Sé que seguirte no es fácil;
sé que intentar pisar tus huellas no es un acto heroico
ni puede ser algo de un día;
sé que ser discípulo tuyo conlleva mucho discernimiento,
muchas renuncias, mucho sacrificio, mucha verdad,
posponer ¡tantas cosas!

Señor, hoy tu Palabra me recuerda
que ser discípulo tuyo significa
dejar que tú te hagas cargo de mi vida,
vivir desde ti, tomar las propias cruces y seguirte,
intentando ser lo que quieres que seamos,
lo que estamos llamados a ser y saber
que sólo en ti seremos la mejor versión de nosotros mismos.

Señor, ser discípulo tuyo es
mucho más que ser admirador tuyo,
mucho más que ser partidario de tus propuestas…
es seguirte con todas las consecuencias,
con nuestros dones y nuestras áreas de mejora,
con nuestras competencias y con nuestras debilidades
y espacios aún por descubrir.

Señor, haz que viva como discípulo tuyo:
que me fie de tu palabra,
que cargue con mi cruz y sea capaz de apoyarme en ti,
que lo deje todo para seguirte
y que siguiéndote le dé a ese todo
un sentido pleno y transformador.

Señor, aquí me tienes con mi cruz, detrás de ti:
¡Hazme discípulo tuyo! Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias