12 de abril: «…Que él había de resucitar de entre los muertos» (Jn 20,1-9)

¡Ha resucitado!

Este es el grito que esta noche ha traspasado la tierra toda, este es el grito gozoso que estábamos esperando todos, esta es la Buena Nueva que no se compra ni se vende en ningún establecimiento, que no nos pueden traer a casa, que no está a la venta porque es gratis, para siempre y para todos. El Señor ha resucitado, ¿necesitamos saber algo más?

¡Ha resucitado!

En medio de tanta angustia, en medio de este confinamiento en el que estamos, en medio de tantas situaciones dolorosas, en medio de tanta incertidumbre, en medio de tanta soledad, en medio de tanta enfermedad, en medio de tanto deseo de vida y de salud, escuchamos en esta mañana que Jesús ha resucitado, él nos trae la vida, él nos trae la redención de todas nuestras heridas, de todas nuestras negligencias, de todas nuestras debilidades y cegueras.

¡Ha resucitado!

Dios cumple su promesa para con nosotros y hoy, en medio de nuestra tiniebla, nace la luz, nace la vida, renace la esperanza y la confianza se convierte en alegría y en ganas de vivir más, de vivir mejor, de amar más, de amar mejor.

¡Ha resucitado!

Ojalá todos lo susurremos, lo escribamos, lo cantemos, lo gritemos desde nuestra ventana, lo hagamos nuestro y lo traduzcamos en palabras de esperanza, en gestos solidarios y en acciones que transformen la vida de todos los que a nosotros se acerquen, la vida de todos aquellos que en nosotros tienen puesta su esperanza, la vida de cuantos necesitan razones de vida verdadera para seguir adelante.

¡Ha resucitado!

Abramos la ventana de nuestra vida y dejemos que el Espíritu del Señor resucitado invada todo, renueve todo, resucite todo y dejemos atrás este virus que nos ha entristecido, que nos ha recluido, que nos ha apartado de los otros, que nos ha enfermado y que tanto sufrimiento nos ha traído. Vivamos la resurrección como propia, vivamos con todas las letras, vivamos plenamente y brindemos por la vida y la resurrección de todos.

¡Ha resucitado!

Toda nuestra confianza se ve correspondida por este Dios que sufre con nosotros y que de la muerte es capaz de sacar vida que no conoce fin. Que se nos note que el Señor Jesús ha resucitado. Que seamos testigos de resurrección allí donde estemos y allí donde acompañemos.

¡Ha resucitado!

¡Cómo no confiar en este Dios! ¡Ánimo porque el Señor ha resucitado! La última palabra la tiene la vida, la alegría y la esperanza. La última palabra la tiene la Palabra. Así pedimos vivir esta Pascua. Así sea

Oscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC