6 de marzo de 2017: “Porque tuve hambre y me disteis de comer, fui forastero y me hospedasteis” (Mt 25,31-46)

Hoy me pregunto, Señor Jesús,
cómo es posible que el mundo
en el que vivimos esté como está.
Cómo es posible que haya tanta gente
que pasa hambre, que tiene sed,
que vaga en busca de una tierra que les acoja.
Cómo es posible que haya tanta gente
que no tiene ni vestido para resguardarse,
cómo es posible que haya tantas personas
solas o enfermas y nadie las visite.
Cómo es posible que a quienes se equivocan
y son castigados con la cárcel
nadie quiera verles, sanarles,
devolverles la esperanza.

Hoy me pregunto en qué lado estaré
cuando separes a tu derecha
a los que alimentaron al que tenía hambre,
dieron de beber al sediento,
hospedaron al forastero,
vistieron al desnudo,
visitaron a los enfermos
y fueron a ver a los encarcelados
o a tu izquierda a los que alguna vez dimos limosna
o recogimos algo de comida,
a los que pensamos que hoy nadie puede morir de sed,
a los que de palabra queremos
que vengan los refugiados a nuestras ciudades
pero no a nuestras casas,
a los que regalamos la ropa
que ya no nos gusta o que ya no nos vale,
a los que sólo visitamos a los enfermos de nuestra casa
y a los que jamás hemos pisado una cárcel
porque no es nuestra vocación.

Señor Jesús,
hoy tu evangelio me remueve por dentro.
Me gustaría estar entre esos benditos de tu Padre
que heredan el Reino,
pero me temo que estoy lejos,
muy lejos de ser un buen candidato para ello.
Ayúdame a arriesgar,
a dar pasos hacia ese modo de vivir y de creer.
¡Convierte mi corazón!
Así sea

oscar.alonso © oracionesdiarias