6 de noviembre – “Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse” (Lc 15,1-10)

Señor, alegría es lo que necesitamos.
Pero alegría verdadera,
de la que no desaparece fácilmente tras la fiesta,
de la que no se apaga casi al mismo tiempo que aparece
o la que se oculta cuando llegan las pruebas
que la vida nos lanza a lo largo del camino.

Señor, necesitamos la alegría del evangelio
que llena la vida entera de los que se encuentran contigo.
Verdadera alegría que hace que quienes se ponen en tus manos
sean liberados del pecado, de la tristeza,
del vacío interior y del aislamiento.
Porque contigo siempre nace y renace la alegría.

Señor, necesitamos una alegría
que nos haga vibrar por dentro,
que nos despierte,
que genere buen rollo a nuestro alrededor,
que beba en la fuente del amor de Dios,
que como todo bien
tienda a comunicarse y que se contagie.

Señor, tu evangelio es el evangelio de la alegría:
haznos también a nosotros
evangelio vivo, alegre y esperanzador.
Haznos alegres, verdaderamente alegres. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias