6 de octubre – “¿Y quién es mi prójimo?” (Lc 10,25-37)

Señor, ya sé cuál es la respuesta,
pero como dice alguien que conozco,
¡hay prójimos tan complicados!
Hoy te pido para que me des la capacidad
de advertir dónde se encuentra mi prójimo
para poder ir hacia él,
hacerme cargo suyo,
cargarme con él si lo necesita
y encargarme para que jamás ya sea mi prójimo,
cercano o lejano, sino mi hermano.

Señor,
haz que sea capaz de hacerme cargo de la vida de los demás,
que sepa acariciar su corazón y curar sus heridas,
que pueda llenarles de esperanza
y, en lo más inmediato,
hacer que nos les falte de nada imprescindible,
para que jamás ya sea mi prójimo,
cercano o lejano, sino mi hermano.

Señor, que cuando me haga cargo de los demás
esté dispuesto a cargar con ellos,
con sus fatigas, con sus angustias,
con sus agobios, con sus cansancios, con sus miedos,
con sus heridas, con sus desencantos,
con sus hambres, con sus miserias…
y sentir con ellos todo eso como propio
y desde ahí comprometerme de verdad
para que su vida cambie por completo
y te vean a ti donde antes veían
oscuridad, sufrimiento y marginación,
para que jamás ya sea mi prójimo,
cercano o lejano, sino mi hermano.

Señor, que cuando me haga cargo y cargue sobre mí a los demás
no les deje luego tirados en la cuneta
por mi falta de tiempo, de constancia, de fuerzas… de fe.
Que me encargue de mi prójimo como de mí mismo,
que le acompañe y vea en mis gestos, palabras y obras tu misericordia.
Hazme instrumento de tu compasión y de tu ternura,
para que jamás ya sea mi prójimo,
cercano o lejano, sino mi hermano. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias