9 de marzo: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo” (Mc 12,28b-34)

¡Amarás! Este es tu deseo,
tu mandamiento más importante,
el centro, la razón, la tarea más importante que nos impones,
el motivo por el que todo se ve diferente,
todo se abraza de modo distinto,
todo es motivo de verdadera alegría… todo y todos.

¡Amarás! Me dices hoy a mí.
Amarás en primer lugar al Señor, tu Dios,
Aquel que te creó, te dio su Espíritu, te eligió, te ungió y te envió.
Y lo amarás de modo total:
con todo tu corazón, con toda tu alma,
con toda tu mente y con todo tu ser.
Lo amarás como no se ama a nada ni a nadie en este mundo.

Señor Jesús, pero no te quedas ahí.
Eso sería relativamente fácil.
Subes el listón y nos dices:
y amarás a tu prójimo como a ti mismo,
como si fueras tú mismo, como si tu prójimo y tú fueses uno,
como si tu prójimo fuese imagen,
rostro y sacramento del Señor.

Señor Jesús, ¡qué estratega eres!
Pero sabes que te digo hoy:
que acepto tu estrategia, que me gustan los retos,
que me enseñes a amarte con todo lo que soy
y que hagas que mi prójimo sea para mí tu rostro.
Me gustaría amarte con todas mis fuerzas,
con todo mi corazón, con toda mi mente,
con toda mi alma, con todo mi ser…
pero me gustaría también amar a mi prójimo como a mí mismo,
sabiendo que en ellos habitas,
que en ellos está la prueba verdadera de que eres el Señor de nuestra vida.
Que hoy me repita a mí mismo…
“amarás, amarás, amarás…”.
Así te lo pedimos.
Así sea

oscar.alonso © oracionesdiarias