8 de junio: “Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones” (Ef 3,8-12.14-19)

Señor Jesús,
hoy la Iglesia nos invita a celebrar lo más tuyo, lo más profundo de ti mismo, tu corazón.
Por eso nosotros, unidos a todas las mujeres y hombres de buena voluntad, te decimos:

Danos un corazón amplio, capaz de invitar, acoger y hacer sitio para el que llegue.
Danos un corazón con vistas, de modo que nada de lo que acontezca nos resulte indiferente.
Danos un corazón esponjoso, dispuesto a empaparse de lo mejor de cada uno y también atento a dar de tanto bien recibido.
Danos un corazón que ame, que perdone, que se conmueva.
Danos un corazón fuerte para hacer frente a las pruebas cotidianas, a las tentaciones y a los desánimos.
Danos un corazón enorme en el que quepan todos los demás, sin excepciones ni cupos ni exclusión alguna.
Danos un corazón dispuesto, entregado y comprometido.
Danos un corazón con afán de superación, sonriente a pesar de las dificultades, alegre también en los momentos oscuros y sanado a pesar de las heridas y fisuras cotidianas.
Danos un corazón, Señor Jesús, como en tuyo: un corazón humanizante, transformador y colmado del amor De Dios.
Danos un corazón como el tuyo.

Así te lo pedimos.
Así sea

Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC

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