8 de noviembre 2016: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer” (Lc 17,7-10)

Señor Jesús,
cómo nos cuesta sabernos siervos, ¡pobres siervos!
Cómo nos cuesta admitir
que somos poca cosa,
que debemos vivir en actitud permanente de servicio
si queremos merecer ser llamados “cristianos”.
Cómo nos cuesta dejar que pasen los otros por delante,
que no siempre nos reconozcan nuestros méritos y logros,
que no aparezca nuestro nombre
sobre todo cuando las cosas salen bien.
Cómo nos cuesta servir sin ser servidos,
servir sin pensar en el fondo que se parece mucho al servilismo,
sin pensar que en el fondo
lo de servir es algo propio de esclavos ¡a estas alturas!

Señor Jesús,
sólo el que sirve, vale.
Sólo si servimos, servimos para algo.
Sólo en el servicio a los demás
somos verdaderamente seguidores tuyos,
sólo si nos atrevemos a descentrarnos,
a abajarnos, a quitarnos de en medio,
a dejar que los últimos sean los protagonistas,
habremos hecho lo que teníamos que hacer.

Señor Jesús,
haz que comprendamos que el compromiso por la justicia,
el servicio a los más indefensos y empobrecidos
no es simplemente una consecuencia de nuestro ser creyentes.
No, no es sólo una consecuencia,
forma parte esencial de nuestro ser creyentes.
Sin servicio nuestra fe es estéril,
nuestro Credo es un manifiesto vacío
y nuestra oración un echar balones fuera.
Haznos pobres siervos.
Haznos hombres y mujeres serviciales.
Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias