9 de marzo – “Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra” (Lc 4,24-30)

Señor, hazme profeta.
Hazme palabra de los que apenas pueden ya hablar,
hazme grito de los que de tanto gritar son tenidos por locos,
hazme voz de los sin voz, de los que por su condición,
raza, lengua, lugar de procedencia…
ha quedado mudos para el resto.

Señor, hazme profeta.
Hazme denuncia de lo injusto,
de todo aquello que clama justicia,
haz que me manifieste en contra de la desigualdad,
de la pobreza, de la incultura, de la violencia,
de toda clase de dominación, de toda clase de imposición,
de toda clase de explotación.

Señor, hazme profeta.
Hazme ir contracorriente
aunque todos me digan que ser bueno no sirve para nada,
aunque todos me digan que ayudar a los demás es inútil,
aunque todos me digan que es mejor ganar que perder,
pegar antes de que te peguen, aparentar que ser uno mismo.

Señor, hazme profeta en mi tierra.
Hazme profeta en mi casa,
en mi grupo de amigos, en el lugar en el que estudio y en mi trabajo,
en mi barrio, en mi pueblo, en mi ciudad…
hazme profeta en lo cercano.
Sé que será duro.
Sé que me señalarán con el dedo
porque la verdad duele que te la digan
y porque a veces seré incoherente…
pero, ¿quién es perfecto?

Señor, hazme profeta como tú. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias