9 de mayo – “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6,52-59)


Señor,
¡me gustaría tanto ser eucaristía!
Vivir desviviéndome por los demás,
estar siempre atento a los invitados,
servir en lo que haga falta:
desde lavar los pies hasta estar pendiente de los pequeños detalles,
compartir la vida, toda la vida,
en torno a la mesa de compartir
y de la verdadera alegría.

Señor,
¡me gustaría tanto saborear vida eterna
en las pequeñas cosas de cada día!
Ser sensible a la sensibilidad de los demás,
traducir en gestos tus palabras,
realizar acciones que terminen siendo pequeños milagros cotidianos,
inundar de esperanza tanta desazón,
tanto dolor y tanta desesperanza.

Señor,
dame la fe y la capacidad necesarias
para vivir con hondura y sin miedos
la dimensión eucarística de la vida,
para crecer comiendo y bebiendo de ti,
para creer que sólo en ti hay VIDA
y vida en abundancia. Así sea

oscar.alonso © oracionesdiarias