13 de noviembre

Benditos sean los que llegan a nuestra vida en silencio, con pasos suaves para no despertar nuestros dolores, no despertar nuestros fatasmas, no resucitar nuestros miedos.

Benditos sean los que se dirigen con suavidad y gentileza, hablando el idioma de la paz para no asustar a nuestra alma.

Benditos sean los que tocan nuestro corazón con cariño, nos miran con respecto y nos aceptan enteros con todos nuestros errores e imperfecciones.

Benditos sean los que pudiendo ser caulquier cosa en nuestra vida, escogen ser generosidad.

Benditos sean esos iluminados que llegan como un ángel, como flor o pajarito, que dan alas a nuestros sueños y que, teniendo la libertar para irse, escogen quedarse a hacer nido. Así sea.

Edna Frigato