7 de noviembre: “Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta” (Lc 15, 1-10)

Señor Jesús, hoy nuestra oración pone en tu presencia a todos los que practican la violencia como modo de imponerse a los otros, a todos los que viven egoistamente sin pensar jamás en el bienestar ajeno, a todos los que imponen sus criterios por la fuerza, mediante las amenazas y los miedos que paralizan. Para todos ellos te pedimos conversión y vida nueva.

Señor Jesús, hoy ponemos en tu presencia a todos los que gustan de decir siempre mentiras o medias verdades y practican constantemente la omisión, a todos los pesimistas profesionales, a todos aquellos que solo ven el vaso medio vacío, a aquellos que jamás dicen perdón o dan las gracias. Para todos ellos te pedimos conversión y vida nueva.

Señor Jesús, hoy ponemos en tu presencia a todos los que cegados por el consumismo hecho ocio no ven el colapso ecológico en el que estamos, a todos los que jamás comparten, jamás creen necesitar a los demás, a todos los que viven de la apariencia. Para todos ellos te pedimos conversión y vida nueva.

Señor Jesús, y para mí, que veo siempre mucho más claro el pecado, el error y las debilidades de los otros antes que los míos, para mí que a veces tengo el corazón tan endurecido que no siento ni padezco, para mí que me cuesta descubrirte y quererte en los otros, en todos los otros, te pido conversión y vida nueva. Así te lo pido. Así sea.

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC