6 de noviembre: “Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mio” (Lc 14, 26-33)

Señor Jesús, yo quiero ser discípulo tuyo pero tu palabra dibuja hoy unas opciones y unas acciones para las que creo que no estoy preparado. ¿Dejarlo todo, llevar mi cruz, caminar detrás tuyo, renunciar a todos mis bienes?

Señor Jesús, necesito que me acompañes. Necesito que andes cerca mío para que pueda ir descubriendo cómo se vive en ti y desde ti, cómo es posible que nada sea tan importante como seguirte. Necesito más fe, una fe que me transforme por dentro y cambie radicalmente mis opciones.

Señor Jesús, me pregunto qué es más importante para mí, si tomo tu reino; si mi modo de pensar o tu reino; si mi familia o tu reino… y de nuevo siento que tu reino no es lo primero en mi vida porque en todo lo demás ando inmerso y ocupado.

Señor Jesús, seguirte no es fácil. Seguirte requiere decisiones importantes, seguirte exige tener una relación tan personal contigo de manera que todo lo demás quede supeditado a esa amistad, seguirte supone sacrificios, renuncias, cruz, ir contracorriente, defender lo indefendible, vaciarse, vivir a la intemperie, saberse siempre en tus manos.

Señor Jesús, dame la fe necesaria para poder entender que si quiero ser discípulo tuyo me va a tocar empezar de nuevo. No permitas que me acomode. Acompáñame. Guíame. Enséñame a vivir tu Palabra. Así te lo pido. Así sea.

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC