25 de junio – “Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Entrad por la puerta estrecha” (Mt 7,6.12-14)

Señor Jesús,

la puerta estrecha es el evangelio,

es vivir como el evangelio invita a vivir,

es ser teniéndote como modelo a ti,

a tus gestos, palabras y acciones.

Señor Jesús,

la puerta estrecha es tener y tratar a los demás como hermanos,

es darles nuestro tiempo sin medida,

es ofrecer nuestra ayuda sin condiciones,

es mirar a los demás a los ojos

y reír y llorar con ellos,

es compartir la vida, toda la vida,

y los milagros, todos los milagros cotidianos.

Señor Jesús,

la puerta estrecha es llevar la paz y el bien allí donde vamos,

es amar con todas nuestras fuerzas

hasta caer rendidos,

es no tener a nadie por enemigo,

es abandonar la propia vida,

los propios proyectos, logros y aspiraciones en tus manos.

Señor Jesús,

la puerta estrecha es vivir desapropiados,

como los que carecen de casi todo y todo lo esperan,

es contemplar el universo con ojos de niño,

es hacer camino todos los días

y agradecer al Padre que nos acompañe

y mantenga en su santo servicio.

Señor Jesús,

la puerta estrecha es sembrar justicia y libertad,

es vivir en esperanza

y por la esperanza luchar por un mundo

más de todos, más parecido a tu Reino.

Señor Jesús,

la puerta estrecha es hacernos como niños,

tocar tierra para poder pasar a tu casa,

elevar luego nuestra mirada y ponernos en pie ante tu presencia.

Es vivir el evangelio

como el mayor regalo que jamás nadie nos ha hecho

e invitar a otros a participar de ese regalo tan extraordinario.

Señor Jesús, haznos pasar por la puerta estrecha, haznos evangelio.

Así te lo pedimos. Así sea

Oscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC

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