12 de junio: “No he venido a abolir, sino a dar plenitud” (Mt 5,17-19)

Señor Jesús, ¡menos mal!
Si resulta que vienes a decirnos
que lo que nos permite vivir en paz,
lo que nos hace buenos hijos e hijas,
lo que nos ayuda a respetar a los demás,
lo que nos compromete con los otros,
especialmente con los últimos,
lo que habla de justicia y de felicidad verdadera… ya no vale,
hubiera sido una pena y una gran decepción.
Sin embargo, Señor Jesús,
tú vienes a dar plenitud a todo:
a dar plenitud a la vida de la gente,
a las relaciones, a las opciones de vida.

A dar plenitud al compromiso con los demás,
a los mandamientos más elementales,
a las bienaventuranzas.
A dar plenitud al sentido profundo
de lo que somos, sentimos y creemos.
A recordarnos que se puede ser feliz siendo bueno,
que se puede vivir plenamente sólo sirviendo y amando.
Qué la Ley es un medio para traducirte
en medio de la vida y de nuestros actos.

Señor Jesús, ¡menos mal! Da cumplimiento a la Ley,
desvélanos el sentido profundo de la misma.

En este día haznos tú en medio del mundo,
haz que practiquemos la ternura,
ese modo de evangelizar hoy a todos,
en todos los lugares, de modo gratuito
y sin necesidad de demasiadas palabras.
Haznos hombres y mujeres
que den cumplimiento a la ley
evangelizando con su vida
desde esa ternura que nos has mostrado.
Así te lo pedimos. Así sea
Oscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC