23 de abril: «Mujer, ¿por qué lloras?» (Jn 20,11-18)

Señor Jesús, ya nos conoces y conoces nuestro mundo: cada tres por dos estamos en medio de situaciones que nos asustan, nos escandalizan, nos enfadan, nos descolocan y nos entristecen.

Señor Jesús: Mozambique, Venezuela, Libia, Sri Lanka, el cuerno de África, cientos de campos de refugiados, ¿Quién se acuerda ya de ellos? ¿O es que pasamos página y vivimos tan deprisa que nada nos permite vivir como resucitados, resucitando a tantos?

Señor Jesús, lloramos, como María, porque nos cuesta descubrirte resucitado en medio de tantas situaciones que no están resueltas, que claman justicia, que exigen de nosotros una mirada esperanzada, posibilitadora y cómplice, un compromiso que resucite realmente a este mundo nuestro tan adornado con superficialidades y apariencias, que lo devuelva a la VIDA con mayúsculas.

Señor Jesús, que no endurezcamos nuestro corazón, que nos conmueva la vida de la gente más que las piedras, que seamos y llevemos la Buena Nueva de tu resurrección allí donde alguien grita, tiene hambre, necesita un hogar o reclama libertad y dignidad. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Pero
Responsable Área Pastoral FEC
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