Pregón para este Adviento 2013

fuego-fecInauguramos un tiempo nuevo.
Un tiempo al que siempre alguien nos invita a entrar.
Inauguramos un tiempo en el que el “tiempo” es importante,
un tiempo que nos exige bajar el ritmo para profundizar,
un tiempo que nos demanda ser creativos,
silenciar y silenciarnos, detenernos sin pararnos,
aminorar sin perder de vista el horizonte.

Inauguramos un tiempo
para escuchar y ser escuchados,
para reflexionar y dejarnos hacer,
un tiempo para esperar, para reconocer,
para allanar caminos, para permanecer en vela,
para alegrarnos y prepararnos por dentro y por fuera.

Inauguramos un tiempo
en el que se nos exhorta a mantenernos despiertos,
a no dormitar, a estar alerta porque el Señor está cerca.
Un tiempo que nos invita a velar,
a no perdernos nada de cuanto acontece,
porque en todo lo que sucede Dios se revela.

Inauguramos un tiempo
en el que se nos pide dar frutos,
ser fecundos, abandonar toda actitud y comportamiento estéril,
un tiempo en el que para dar y reconocer vida
debemos morir como el grano de trigo al caer en tierra.

Inauguramos un tiempo
en el que se nos invita a movernos,
a no detenernos contemplándonos a nosotros mismos
o dejándonos engatusar por las luces de colores.
Un tiempo que nos quiere activos y contemplativos,
contemplativos en la acción.

Inauguramos un tiempo
en el que se nos recomienda mirar,
permanecer con los ojos abiertos,
contemplar y ser agradecidos
cuando descubrimos tanta belleza y tanto don recibido.

Inauguramos un tiempo para la esperanza.
De corazón, desde lo más profundo de nosotros mismos,
de nuestras vidas y milagros,
de nuestros afectos, sentimientos, acciones y opciones,
de nuestras heridas y fracasos,
de nuestras esperanzas y proyectos,
lanzamos un grito en medio de la noche,
en el más absoluto silencio,
en el más estruendoso alboroto:
¡Ven, Señor Jesús!
¡Acércate a nuestra vida otra vez!
¡Quédate entre nosotros!