Jesús te lanza un mensaje este Adviento y Navidad


Y lo que os pido, lo que te pido, es que me prestes tus manos para que con ellas yo pueda seguir curando, bendiciendo y acariciando. Te pido que me prestes tus pies para que pueda seguir acudiendo a las llamadas de tantos desvalidos y para correr detrás de los que se descarrían. Te pido tus labios, para besar a tantos niños y a tantos hambrientos de amor. Te pido tu lengua, para seguir dando buenas noticias a los pobres y denunciar a los hipócritas y opresores. Te pido tus ojos, para mirar con ternura y cariño a toda la gente. Te pido tu rostro, para sonreír a cada uno, para sonreír a pesar de todo, para iluminar todas las situaciones con mirada de gracia, de paz y de alegría. Es¬táis tan nerviosos y preocupados, que lo llenáis todo de angustia. Te pido, en fin, tu corazón, para que yo pueda seguir amando a mi manera.

Si me los prestas, ¡no hace falta que te desprendas de ellos! Es muy senci¬llo: utilízalos tú como si fuesen míos, como si ahora te los prestara yo. Haz tú con ellos lo que estoy deseando hacer yo.

Sonríe, aunque no tengas ganas de hacerlo, pero sabiendo que yo lo quiero.
Comparte, aunque te cueste, pero piensa que yo lo haría.
Hazte más servicial, aunque te canses, pero consciente de que yo vine para eso.
Ama siempre de la manera que yo lo haría.

Te infundiré mi espíritu, para actuar yo desde ti mismo
Te enseñaré el modo y la manera, te daré la fuerza y la capacidad.
Yo me prolongaré en ti.
Tú serás mi instrumento y mi sacramento.
Tú y yo seremos, te lo aseguro, un Dios pa¬ra el hermano.

Te lo pido por el Amor del Padre,
por el dolor de los inocentes,
por todo lo que más quieras.
En espera de tu respuesta positiva,
te mando un beso de amistad.

Jesús