Ven, Señor, despierta nuestro amor, nuestra fe, nuestra esperanza…

Ven, Señor, despierta nuestro amor.

Nosotros somos duros.
Preferimos no olvidar a decir una palabra de perdón.

Ven, Señor, despierta nuestra fe.

Nosotros estamos tentados de vivir como si no hubiera Dios;
nosotros nos hacemos dioses pequeños, a nues¬tra propia medida.

Ven, Señor, despierta nuestra esperanza.

Nosotros nos llenamos de miedo ante el futuro… y preferimos no pensar;
nos lanzamos a vivir como si no existiera un mañana.
Ven, Señor, despierta nuestra esperanza.

Padre nuestro…


Señor Jesús:
Tú que quieres poner una tienda entre nosotros,
para hablarnos del Padre y enseñarnos a vivir como hermanos,
haz que sepamos recibirte como Mesías y que te escuchemos,
aun cuando tus palabras nos resulten duras o extrañas.

Señor Jesús.
Tú que vienes a nuestro encuentro,
mira nuestras dificultades para comprender tu mensaje
y que tu presencia sea más fuerte que nuestra indiferencia,
para que contigo caminemos juntos hacia el Padre.
Amén