15 de enero: “Tus pecados te son perdonados” (Mc 2,1-12)

Señor Jesús, gracias. Gracias porque siento verdaderamente que las palabras que le dirigiste a aquel paralítico, hoy me las dices a mí. Y siento que me sanas y que me liberas de mis parálisis y de mis muchos errores y faltas. Gracias por perdonarlo todo.

Señor Jesús, gracias. Gracias por perdonar mis descuidos, mis excesivos cuidados de según qué cosas, mis olvidos, mi excesiva confianza, mi indiferencia hacia lo que no va conmigo, esa comodidad que me instala en mi propia mediocridad. Gracias por perdonarlo todo.

Señor Jesús, gracias. Gracias por perdonar mi oración a veces sin perspectiva e interesada, mi pobre compromiso, mi débil profesion de fe, mi cobardía ante otras palabras y mensajes, mi tranquilidad ante circunstancias que requerirían de mí acción y bajar al barro. Gracias por perdonarlo todo.

Por eso, Señor Jesús, gracias. Gracias porque realmente siento que cuento con tu perdon, con ese abrazo que siempre me espera, con esa ternura y misericordia que desmonta todos mis esquemas y me renueva cada vez. No dejes de perdonarne nunca. Así te lo pido. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC