17 de septiembre: “Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho” (Lc 7,36-50)

Señor Jesús, amar mucho. Esa es la cuestión. Ese es el desafío que nos marcas. Esa es la piedra angular de toda nuestra vida. No cumplir, no aprendernos la ley de memoria, no ir o dejar de ir, no considerarnos de los elegidos, sino amar más y amar mejor.

Señor Jesús, perdonar mucho. Así quieres que hagamos nosotros. Que ante las críticas, las protestas, las incomprensiones por lo que decidimos, ante la falta de educación, ante la falta de empatía, ante la falta de compromiso con los más vulnerables, nosotros perdonemos. Pero no de cualquier manera, sino que perdonemos como tú, todo, siempre.

Señor Jesús, inclúyenos en la lista de los que muchos pecados tienen, por acción o por omisión, pero también porque con tu ayuda hemos decidido ser de los que aman mucho, de los que se dejan la piel por el bien de los demás, de los que perdonan, de los que viven en esperanza y de los que cuidan. Acompaña nuestra jornada. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Pastoral FEC