9 de septiembre: “Vuestro es el Reino de Dios” (Lc 6,20-26)

Señor Jesús, gracias por recordarnos que nuestro es el reino de Dios cuando vivimos sobriamente, desapropiados, preocupados no por lo que tenemos sino por aquellos que no tienen, centrados en lo importante y alejados de lo superficial y de aquello que está lleno de vacío.

Señor Jesús, gracias por recordarnos que nuestro es el reino de Dios cuando somos capaces de localizar a los que pasan hambre y les damos de comer, cuando sentimos el hambre ajeno en nuestro propio estómago, cuando nos conmueve seguir viendo que en este mundo tan repleto de planes y dietas adelgazantes, todavía hay millones de personas que no tienen nada que llevarse a la boca hasta morir de pura hambre.

Señor Jesús, gracias por recordarnos que nuestro es el reino de Dios cuando estamos cerca de los que sufren, de los que tienen motivos más que suficientes para llorar, lloren o no, cuando somos bálsamo y ungüento para el que no viven en paz, cuando acompañamos a los que han perdido el amor de su vida, a sus seres queridos, a aquellos a los que nadie parece querer.

Señor Jesús, gracias por recordarnos que nuestro es el reino de Dios cuando no tenemos miedo, ni vergüenza, ni reparos en confesar que creemos en ti, que eres el Señor de nuestra vida, que en ti hemos puesto toda nuestra fe y nuestra esperanza, que eres tú el motivo de nuestra alegría, esa que nadie podrá quitarnos.

Señor Jesús, gracias por hacernos tan bienaventurados. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC