8 de mayo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,1-6)

Señor Jesús, camino verdad y vida mía, gracias.

Gracias porque un día mis padres me presentaron ante tu presencia y ante la comunidad y me bautizaron en tu nombre. Gracias porque desde entonces mucha mucha gente me ha acompañado por el camino, me han hablado de ti, me han enseñado a verte y sentirte como el mejor compañero de camino. Gracias porque aunque el camino se ha hecho a veces muy cuesta arriba y a veces demasiado cuesta abajo, el camino has sido tú y siempre me has mostrado tus huellas. Gracias por todos los tramos de camino en que disfruto, de tu mano, de tanto bien recibido.

Señor Jesús, verdad de toda verdad, principio desde el que todo se ve diferente, fundamento que nos hace distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo peor y lo mejor, entre lo que deseamos y lo que nos conviene, entre nuestra santa voluntad y tu voluntad para con nosotros. Gracias por ayudarnos a ser buenos, a ser mejores, a ser transparentes, a ser justos y ecuánimes, a ser lo que en verdad somos.

Señor Jesús, vida verdadera y razón primera y última de nuestra vida. Gracias por tanto regalo cotidiano. Gracias por cada rostro, por cada encuentro, por cada gesto, por cada caricia, por cada abrazo, por cada mirada preñada de ternura. Gracias por la vida que tengo. Gracias por la vida que cada mañana me regalas sin exigirme más pago que el de compartirla.

Señor Jesús, mi Señor Jesús, camino, verdad y vida míos. Gracias por TANTO. Amén

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC