5 de mayo: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre» (Jn 10,22-30)

Señor Jesús, hoy te pedimos:

Por todos los que te buscan sin saberlo.

Por todos los que te buscan a ciegas.

Por todos los que te buscan y no te encuentran.

Por todos los que ya no te buscan.

Por todos los que se saben ovejas tuyas, seguidores tuyos, discípulos en tu escuela, responsables de una misión que da vida.

Por los que ya no te siguen.

Por los que están aprendiendo a seguirte.

Por los que creen que nos has dejado solos.

Por los que piensan que la culpa de todo es tuya.

Por los que opinan que no puedes ayudarnos.

Por los que en ti han depositado todas sus esperanzas.

Por los que todo lo perdonan.

Por los que aman sin medida.

Por los que trabajan por la justicia.

Por los que viven comprometidos por la vida y la esperanza de tantos.

Por los que han perdido a quien más amaban.

Por los que se han quedado sin trabajo.

Por los que no ven horizonte.

Por los que viven con miedo y temor este momento.

Por los que han olvidado alimentar su fe porqye ha flaqueado su confianza.

Por todos ellos. Por todos nosotros. Porqie sabemos que somos tuyos y que de tu mano tendremos vida y no perecederos para siempre. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC