29 de abril: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados» (Mt 11,25-30)

Señor Jesús, pues, aquí nos tienes. Porque así estamos: cansados y agobiados, con miedo e incertidumbres, agobiados y perdiendo poco a poco la poca paciencia que nos queda, queriendo ver el vaso medio lleno pero viendo en el fondo del vaso demasiada gente enferma, demasiada vida sesgada, demasiadas familias deshilachadas… cansados, agobiados y más. Aquí nos tienes.

Señor Jesús, se nos agolpan muchas preguntas en nuestro interior: ¿por qué todo esto, para qué todo esto, por qué en este momento, por qué a nosotros, qué sentido se esconde detrás de tanto dolor y de tanta tristeza? Sabemos que tú nos acompañas en esta Pasión alargada después de la Pascua, pero nos cuesta volver a despegar y vivir como resucitados.

Señor Jesús, danos anchas espaldas para cargar con este agobio y este cansancio confinado; danos fe para ver más allá de los datos, de las noticias, de los agoreros que ya nos han dibujado lo peor que vendrá al terminar todo esto; danos la alegría de tu Evangelio para que sigamos siendo fuerza y fortaleza, esperanza y bálsamo para tantos, para todos.

Señor Jesús, no te pedimos que nos quites este cansancio y este agobio, sino que nos salgas al paso y nos acompañes. Contigo es todo más ligero y más posibilitante.

Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC