8 de abril: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?» (Mt 26,14-25)

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:

«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».

Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».

Él contestó:

«Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle:

“El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».

Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.

Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

«En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».

Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:

«¿Soy yo acaso, Señor?».

Él respondió:

«El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».

Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

«¿Soy yo acaso, Maestro?».

Él respondió:

«Tú lo has dicho».

Oración

Señor Jesús, estamos en este miércoles santo y también hoy te preguntamos: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? Confinados en casa, viendo la vida desde la ventana, este año solo podemos prepararte la cena en nuestras casas, en nuestras familias, iglesias domésticas donde tu Palabra tiene su lugar y donde queremos celebrar el triduo Pascual y acompañarte en estos días tan importantes.

Señor Jesús, este año vamos a prepararte una cena diferente. En la mesa van a estar sentados los médicos y sanitarios, las fuerzas de Seguridad y todas las personas que cuidan de nosotros estos días, todos los trabajadores de actividades esenciales, toda esa gente que está acompañando este tiempo excepcional a quien más, lo necesita. Son ellos los que merecen celebrar esta cena contigo porque ellos han hecho vida el servicio incondicional.

Señor Jesús, mañana celebraremos esa cena a la que todos estamos invitados. Haz que hoy preparemos el corazón para acompañarte los siguientes días. Haz que estemos atentos, que hagamos silencio para que tu Palabra encuentre en nosotros un lugar en el que dar fruto. Haznos como aquellos discípulos tuyos: solícitos, atentos y esperanzados. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC