8 de abril: «Si me conocierais a mi, conocerías también a mi padre» (Jn 8,1-11)

Señor Jesús, iniciamos esta última semana de la cuaresma, con nuestra mirada puesta en Jerusalén. Nos gustaría acompañarte hasta el final. Nos gustaría seguirte sin negarte, sin abandonarte, sin traicionarte.

Señor Jesús, y en este camino hacia nuestra propia Jerusalén, resuena con firmeza tu palabra y nos gustaría conocerte más, dedicarte más tiempo, cuidar de modo especial nuestra relación contigo, orar sin prisas, poner fijos nuestros ojos en tu mirada, dejarnos conquistar por ti.

Señor Jesús, sabemos que si no te conocemos no conocemos a Dios, que si contigo no tenemos una relación personal no es posible conocer quién es Dios. Necesitamos cuidar nuestra amistad contigo. Necesitamos cuidar nuestro seguimiento y nuestro compromiso por la justicia, a tu modo. Ayúdanos, Señor. Ayúdanos. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC
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