Viernes 18 de abril 2025
Viernes Santo
“A los pies de la cruz estaban su madre y junto a ella
el discípulo a quien él quería mucho” ( Juan 18,1-19,42)
Señor Jesús, acostumbro
a mirarte en la cruz,
a contemplarte en la cruz,
esa que capta mi atención en la iglesia en la que oro y celebró cada domingo,
esa que llevo al cuello desde mi niñez,
esa que preside mi despacho,
esa que tantas y tantas veces me hace preguntarme
quién soy y quién eres tú para mí.
Señor Jesús,
hoy mi mirada se dirige a tus manos y a tus pies.
Tus manos y tus pies traspasados por los clavos del odio,
del egoísmo, de la envidia, de nuestra indiferencia,
de nuestras violencias, de nuestras ansias
y de todas nuestras miserias.
Tus manos y tus pies traspasados por mí odio,
mi egoísmo, mi envidia, mis ansias y mis miserias.
Hoy mis ojos se detienen en tus manos y en tus pies,
doloridos y, al mismo tiempo,
sobrecargados por nuestras debilidades y muertes.
Señor Jesús
¡cómo no vivir agradecidamente tanto amor,
tanta entrega, tanta desapropiación,
tanto perdón y tanta salvación!
¡Cómo no sobrecogerme al contemplarte
entregando la vida también por mí!
Gracias Señor Jesús por esta contemplación colmada de Gracia
y gracias por tanta Gracia contemplada en tu cruz.
Señor Jesús,
gracias por decirme una vez más
que nada de mí retenga para mí mismo,
para que entero me reciba
el que entero se me entrega en esta cruz.
Gracias por hacerte cargo,
cargarte y encargarte de mis cruces.
Espero no serte demasiado pesado.
Ayúdame a abrazar tu cruz y mis cruces.
Haz que mi mirada no se aparte de tu cruz,
fuente inagotable de vida y resurrección.
Amén.
Óscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC
