Miércoles 4 de febrero 2026
"No desprecian a un profeta más que en su tierra" (Mc 6,1-6)
Señor Jesús, es verdad, ser profeta en la propia tierra es difícil, requiere grandes dotes de valentía, de sabernos contracorriente, de tomar opciones y acometer acciones que no sonarán bien, de tener una fe probada y anchas espaldas para soportar la incomprensión de los que sienten amenazado su modo de proceder.
Señor Jesús, necesitamos profetas, en tierra ajena y en la propia casa, profetas atrevidos, en rebelde fidelidad, sin complejos, sin miedos… profetas tuyos, con el Evangelio en el corazón y la denuncia de la injusticia y el anuncio del Reino como herramientas.
Señor Jesús, haznos profetas tuyos. En casa, en el trabajo, en la calle y, sobre todo, allí donde se necesita una palabra de esperanza, gestos solidarios y acciones que transformen la vida de la gente tal y como el Evangelio de la alegría nos propone.
Haznos profetas. Haznos mujeres y hombres agradecidos, pacíficos y pacificadores.
Así te lo pedimos. Así sea
Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC
