“Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón” (Mt 6,19-23)
Señor Jesús,
en esta mañana en la que me regalas la vida
y la oportunidad de vivir desde ti,
me pregunto cuál es el tesoro de mi vida,
qué es lo más valioso que tengo,
dónde está aquello por lo que lo daría todo,
dónde está mi tesoro, dónde está puesto mi corazón.
Y, ¿sabes una cosa?
Allí donde está mi tesoro está también mi corazón.
Mi tesoro está
en las personas que pusiste un día en mi camino
y permanecen junto a mí
de modos muy distintos.
Mi tesoro está en las pequeñas obras en las que participo,
en los pequeños encargos que me haces y van adelante,
en tu Iglesia, en mi comunidad,
en la oración diaria.
Mi tesoro está en tu Reino
porque tu Reino está en medio de nosotros,
tu Reino se traduce en sonrisas,
en libertades, en restitución de dignidades,
en oportunidades, en fraternidad, en entrega,
en cooperación, en alegría verdadera…
y todo eso está en mi corazón.
Señor Jesús,
en esta mañana te pido que mi corazón,
que bien conoces,
esté siempre donde está mi tesoro, tu Reino,
o mejor, tu reinado,
tu forma de hacer las cosas,
tu forma de querernos,
tu forma de perdonarnos y auparnos,
tu forma de salvarnos.
Señor Jesús, tú que conoces bien mi corazón,
enséñame a hacerle más esponjoso,
a perdonar a quien le hizo mal,
a seguir disfrutando de amar,
a tenerte siempre a ti como modelo y maestro.
Así te lo pido. Así sea
Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC
