“Bienaventurados…” (Lc 6,20-26)
Señor Jesús, ¡qué fácil leer las bienaventuranzas tuyas!
Estamos tan acostumbrados al texto
que corremos el riesgo de repetirlo como un mantra
que no nos mueve por dentro ni nos compromete a nada.
Por eso en esta mañana,
hago mías las bienaventuranzas y te rezo diciéndote:
Bienaventurados los gazaties, los ucranianos, los sudaneses y todos los hombres, mujeres y niños de la tierra que vagan por cualquier lugar en busca de la dignidad que alguien les ha arrebatado.
Bienaventurados los que duermen mal pensando en esta pobre gente.
Bienaventurados los niños y niñas
que en todo el mundo no tienen nada que comer, ni nadie que les enseñe.
Bienaventurados los religiosos y los voluntarios
que viven en esas tierras su compromiso
para que a nadie le falte un plato de comida y un vaso de agua.
Bienaventurados todos los hombres y mujeres
que están sufriendo la fuerza devastadora de la naturaleza
que grita que así no se puede seguir.
Bienaventurados los que trabajan a diario
por un cuidado integral de la Casa Común.
Bienaventurados esa inmensa cantidad de personas
que sobreviven en las calles de nuestros pueblos y ciudades.
Bienaventurados los que salen a su encuentro y les ofrecen lo que tienen.
Bienaventurados los millones de personas descartadas por no tener trabajo.
Bienaventurados los que ofrecen puestos de trabajo dignos y trabajan por los derechos de los trabajadores.
Bienaventurados los que lloran la pérdida de los suyos.
Bienaventurados los que acompañan el dolor de los demás y los consuelan.
Bienaventurados los que viven el horror de la enfermedad.
Bienaventurados los que cada día luchan y rezan por la justicia y la paz.
Bienaventurados los que en todo el mundo sufren por dar testimonio de su fe en ti.
Bienaventurados los que en su oración siempre están presentes
aquellos que por su fe sufren persecución.
Bienaventurados, todos, porque vuestro es el reino de los cielos.
Señor Jesús, ojalá haga esto oración y vida,
vida y compromiso.
Haz posible la paz.
Haz posible una tierra para todos.
Haz posible pan para cada uno.
Así te lo pido. Así sea
Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC
